Por: Hna. Eleana Salas fma

INTRODUCCIÓN

Se está hablando de INICIACIÓN CRISTIANA en la Iglesia, pero:
  • ¿En qué consiste la Iniciación Cristiana?
  • ¿En qué se parece y en qué se diferencia de la catequesis que tradicionalmente venimos ofreciendo en nuestras parroquias?
  • ¿Por qué es necesario este nuevo enfoque de catequesis que están llamando “Iniciación Cristiana”?
   

1. LA INICIACIÓN CRISTIANA EN UN CAMBIO DE ÉPOCA

¡Cuántos cambios estamos viviendo! Ya casi no alcanzamos a darnos cuenta de los nuevos inventos en las nuevas tecnologías de comunicación, en medicina, en educación, etc. Quizás no alcanzamos a notar que por todo ello las personas estamos cambiando profundamente: en el modo de autocomprendernos, en nuestras relaciones, en nuestro modo de ver el mundo y la historia. Basta observar a los niños.
Vivimos no sólo algunos cambios marginales, sino todo un “cambio de época”. También en el modo de vivir la fe y comunicarla: el catecismo que antes bastaba para educar a los cristianos, ya no es suficiente: la gente ya no entiende ese lenguaje y le dice poco.
Ya no podemos dar por supuesta la fe
Cierto que nuestro pueblo peruano conoce datos sobre Jesús y los santos, y lo expresa de varias formas en la Piedad Popular. Pero, la experiencia personal de fe como encuentro con Jesucristo viviente, que lleva a entregarle la vida y constituirse como su discípulo/a… pocos viven ese don.
Es verdad que prácticamente todas nuestras Parroquias tienen organizada la catequesis de “Primera Comunión” y “Confirmación”; es verdad que tenemos un gran número de catequistas jóvenes y adultos, que donan generosamente su tiempo y habilidades a servicio de la catequesis,
Pero también es verdad que nuestro lenguaje catequístico, tan ‘doctrinal’, tomado de la filosofía y la teología, la gente ya no lo entiende y sobre todo no le llega al corazón, porque está pensado más para comunicar ideas sobre Dios, que para suscitar el encuentro con Jesús y abrir a la fe.
Además, la catequesis la tenemos demasiado ligada a los sacramentos de la Eucaristía y Confirmación, tanto que si no hay “preparación al sacramento” no imaginamos la Catequesis. Por otro lado, sacramentos tan importantes como el Bautismo, lo tenemos pastoralmente mal-tratado. Dígase lo mismo del Matrimonio.
Sobre todo: presenciamos con pesar un progresivo alejamiento de nuestro pueblo, sobre todo entre los jóvenes, de las raíces de la fe católica. Aparecida denuncia “una identidad cristiana débil y vulnerable”.[1]
Una Iglesia “en salida”
En esta actitud nos quiere el Papa Francisco: Iglesia “en salida”, con talante de Nueva Evangelización, interesada en que el Evangelio penetre hasta las raíces  de nuestras culturas y de los corazones. En el campo de la catequesis, ello se expresa en los enfoques de la “Iniciación Cristiana” o “Procesos Catecumenales de Catequesis”.
La propuesta viene desde el Concilio Vaticano II, pero se hace crecientemente explícito en documentos como la Exhortación “Evangelii Nuntiandi”,[2] el Ritual de Iniciación Cristiana de Adultos”,[3] el Directorio General para la Catequesis,[4] la Exhortación “Catechesi Tradendae”,[5] Documento de Aparecida[6] y últimamente la Exhortación de Francisco “La alegría de evangelizar”.[7]
   

2. LA INICIACIÓN CRISTIANA

“Iniciar”….
Todo en la vida tiene un inicio: allí se comienza para continuar luego. A lo más importante les damos una “iniciación” particular, como son los preparativos para el matrimonio  o para el nacimiento de un niño.
 
Qué entendemos por “Iniciación Cristiana”
Lo central y lo primero, lo más importante de la evangelización y de la fe: conducir al encuentro personal y significativo con Jesucristo. “Invito a cada cristiano, en cualquier lugar y situación en que se encuentre, a renovar ahora mismo su encuentro personal con Jesucristo o, al menos, a tomar la decisión de dejarse encontrar por él, de intentarlo cada día, sin descanso”.[8]
Para ello, desde sus inicios la Iglesia hace un anuncio vivo, incisivo, alegre y testimonial de Jesús (el kerygma), que suscite la fe y la conversión. Esta es la primera respuesta, como apertura a Cristo y disposición a vivir con y como él. Sólo a partir de esa fe germinal puede empezar la Catequesis de Iniciación.
Podemos definirla como:
“Un proceso extendido en el tiempo, por el que el convertido recibe formación evangélica y se ejercita en conformar su vida al estilo del Evangelio, y se introduce en la vida nueva del Señor Resucitado por el bautismo, la confirmación y la eucaristía en la comunidad eclesial y también en el mundo”. [9]
Destinatarios de la Iniciación Cristiana
Los primeros destinatarios de este subsidio son los jóvenes y adultos no bautizados -cada vez más numerosos- pero también los bautizados no suficientemente evangelizados,[10] que son la inmensa mayoría.
Características/dimensiones de la Iniciación Cristiana
  • Cristocéntrica. El anuncio gozoso y testimonial de Jesucristo es lo primero y más evidente. El Kerigma no sólo es el inicio, sino “hilo conductor” del proceso hacia la madurez cristiana.[11] A partir de ello, una presentación detenida, creyente, de Jesús.
  • Bíblica. Porque cristocéntrica, la IC es bíblica: partir de la Palabra, sobre todo de los evangelios, para presentar el misterio de la persona, los gestos, la enseñanza de Jesús.
  • Litúrgico-sacramental. Todo el proceso es enriquecido por las “entregas” y celebraciones propias del RICA.
  • Introducir gradualmente en la Iglesia: comunidad viva, acogedora, misionera. No sólo en la Iglesia, sino en el mundo.
  • Inculturada e integral. El anuncio del Evangelio debe ser significativo, ‘Buena Noticia’, ‘salvación’ para el catecúmeno, ubicado en esta porción del mundo y de la historia. Por eso ilumina y asume la realidad vital.
Sacramentos e Iniciación Cristiana
Migrar de una catequesis entendida sólo como “preparación a un sacramento”, a la catequesis como Iniciación a la vida cristiana. El sacramento no es la meta, sino celebración de la fe y de una vida cristiana crecientemente madura.
  • Con los jóvenes y adultos no bautizados: la Iglesia celebra juntos los tres “Sacramentos de la Iniciación”: Bautismo, Confirmación, Eucaristía, durante la Vigilia Pascual.[12]
  • En el caso de los niños y adolescentes bautizados que acceden a la Eucaristía o a la Confirmación: los sacramentos son celebrados acompañando pedagógicamente el proceso de maduración cristiana.
  • El grupo más desafiante y numeroso es el de los muchísimos bautizados, no suficientemente evangelizados, a quienes hay que re-iniciar en la fe y la vida cristiana.
Etapas de la Iniciación Cristiana
Hay etapas o pasos claramente marcados. El Directorio General para la Catequesis indica:[13]
  1. Precatecumenado, tiene lugar la primera evangelización en orden a la conversión y se explicita el kerigma, el primer anuncio de Jesucristo.
  • Concluye con la Celebración de Inicio del Catecumenado.
  1. Catecumenado, propiamente dicho, destinado a la catequesis integral.
  • Se incluyen preciosas celebraciones sugeridas por el RICA[14]
  1. Tiempo de purificación e iluminación, preparación más intensa a la vida cristiana y a los Sacramentos de la Iniciación,
  • Concluye con la Celebración de los Sacramentos de Iniciación: Bautismo-Confirmación-Eucaristía.
  1. Mystagogia, experiencia y espiritualidad de los sacramentos, y entrada en la comunidad.
   

3. URGENCIA DE LA INICIACIÓN CRISTIANA

  • Entremos de lleno en el hoy de una Iglesia universal y Latinoamericana que se pone en el camino de la Nueva Evangelización y vive la “conversión pastoral”: desde la catequesis ‘tradicional’ hacia la “Iniciación Cristiana”.
  • Importancia de formar a nuestros agentes pastorales, especialmente a los catequistas, en los criterios de la IC: Coordinadores/as Diocesanos de Catequesis, Directores/as de Escuelas de Catequesis, Coordinadores Parroquiales, Catequistas, PPFF.
  • Ya no vale la pena producir subsidios y guías con enfoques anteriores; encaminémonos todos hacia un servicio evangelizador y catequístico que ponga en contacto con Jesucristo y conduzca a la madurez de la fe: la “Iniciación Cristiana” es eso.
[1] DA 286
[2] Pablo VI. Exhortación Apostólica “Evangelii Nuntiandi” (EN). Roma, 8 Diciembre, 1975
[3] Ritual de la Iniciación Cristiana de Adultos (RICA). Roma, Edición aprobada en Perú: Lima, 4 Julio 1994.
[4] Congregación para el Clero. Directorio General para la Catequesis (DGC). Roma, 25 Agosto, 1997.
[5] Juan Pablo II, Exhortación Apostólica “Catechesi Tradendae” (CT). Roma, 16 Octubre, 1979.
[6] V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe. Documento Final. Aparecida, 2007.
[7] Francisco. Exhortación Apostólica “La alegría de evangelizar” (EG). Roma, 24 Noviembre, 2013.
[8] EG, 2.
[9] RICA, Observaciones previas; Catecismo de la Iglesia Católica, 1275.
[10] Cf. DA 288.
[11] Cf. DA 278. EG 164.
[12] Cf. El Papa Francisco ha impartido los tres sacramentos a un grupo de jóvenes y adultos en la Vigilia Pascual en la Basílica de San Pedro, 2014.
[13] Cd. DGC, 88.
[14] RICA: Ritual de Iniciación Cristiana de Adultos.